…como en la vida real.
Ahora que Google+ se ha sumado a la lista de redes sociales (en Internet) y se ha renovado el discurso sobre sus posibilidades, futuro, cuál resultará “vencedora”, etc, creo que ha llegado el momento de poner en orden mi opinión negativa respecto a ellas.
Cuando surge el tema, en Internet o en la vida real, al principio intentaba dar mis razones y exponer mi análisis, pero ir contracorriente siempre ha implicado tener que entrar en la definición de lo obvio, pues su cuestionamiento es lo que te convierte en salmón. Y en un fenómeno (el de las redes sociales) en el que están metidos tropecientos millones de usuarios hay demasiadas cosas obvias como para cuestionarlas en 4 líneas o en 5 minutos de conversación. Así que, salvo calentones puntuales, he procurado no entrar en un debate que, como digo, apenas existe: el cuestionamiento de las llamadas “redes sociales”, (más allá de los problemas con la privacidad).
Por qué las llaman redes sociales cuando quieren decir Facebook y Twitter…
…y ahora Google+. Es muy difícil argumentar contra un objetivo móvil como son las “redes sociales”. Nunca se está seguro de a qué se refiere alguien cuando dice “redes sociales”. Hay una definición difusa que se va aplicando según conviene, cuyos únicos parámetros fijos parecen ser que haya gente conectada y que la cantidad sea grande. Así, según cómo relajemos la definición, pueden entrar en el saco de “redes sociales” cosas como Youtube, Delicious o Blogger, aunque lo normal es que se sobreentienda que el interlocutor se está refiriendo a Facebook y Twitter, de manera ampliada a Tuenti, y ahora también a Google+.
Se ve aquí otra característica, aparte de “mucha gente conectada”, de la aplicación de la etiqueta “red social”: tiene que ser algo nuevo. Cuanto más vieja sea una tecnología, menos posibilidades tiene que alguien la califique de “red social”, por muchas personas que estén conectadas a través de esa tecnología. Hoy nadie habla de la “red social” del “correo electrónico”, ningún gurú le aplica esa etiqueta, y nadie se interesa por ella, aunque una “red social” conformada sobre el correo electrónico se ajustaría incluso a la definición que de red social da, por ejemplo, la Wikipedia: Red social
Las redes sociales son estructuras sociales compuestas de grupos de personas, las cuales están conectadas por uno o varios tipos de relaciones, tales como amistad, parentesco, intereses comunes o que comparten conocimientos.
Se mantiene esa indefinición e incluso se aventura que quizá sea innecesario pretender definir qué es red social :
La capa social invade los espacios web: todo se vuelve social y definir qué es “red social” se vuelve aún más complejo (y quizás innecesario)
Un informe de 80 páginas que en su página 10 renuncia a definir el objeto del informe, por ¿complejo? y por su extensiva aplicación: todo es social, todo el mundo entiende lo mismo por red social, así que no hace falta definirlas… ¿o sí?
Qué es una red social (en Internet)
Como acertadamente se describe en Las redes sociales como exaltación del individuo, el elemento central de una red social, lo que define lo que es una red social en Internet, es el usuario, el individuo, y más concretamente, el perfil, la identidad. Esto puede parecer lo más natural del mundo, en parte porque, precisamente, refleja de alguna manera la configuración de la “sociedad real”. No por nada, los mensajes publicitarios introductorios de los servicios de redes sociales reflejan esta intención de proyectar la “sociedad real” en Internet:
Facebook te ayuda a comunicarte y compartir tu vida con las personas que conoces.
Google+. Comparte en la Web como en la vida real.
Pero esta no es la única manera de “compartir” y “comunicarse” en Internet. En contraposición, obviando blogs, wikis, etc, en los foros y listas de correo (o antes las news), el elemento central era el tema. Se establecia un tema, un asunto, un interés, y alrededor de él se comunicaban los usuarios o más concretamente los alias (nick, de nickname, en inglés).
Gráficamente se vería así:

Hay otros parámetros con los que analizar todas las herramientas de comunicación que se dan en Internet (acceso, interactividad, temporalidad, etc), y en ninguno de ellos se dan casos “puros”. Tampoco en el aspecto “social”: en todas las herramientas da ese componente “social” (aparecen grafos de perfiles conectados) y en cualquier “red social” se dan “agrupaciones temáticas”. Pero el parámetro que define lo que es una “red social” es, fundamentalmente, el de un grafo en el que los nodos son personas, perfiles, unidos por enlaces permanentes (o con aspiración a ser más o menos permanentes). Después de todo, es la transposición del concepto, anterior en el tiempo, de “redes de computadoras” (Internet).
(Mientras escribía esto aparece la noticia de la charla anual para desarrolladores de Mark Zuckerberg en la que literalmente ha dicho: “El perfil es el corazón de Facebook”. Pues eso.)
Consecuencias
Centradas en el perfil -> individuo:
Las “redes sociales” están centradas en el individuo (perfil), sin uno o varios “alias” tras el que anonimizarse. Puede parecer positivo ese apoyo al individualismo, que en nuestra sociedad se ha ligado a la idea de libertad, pero en realidad es el mismo tipo de engaño que en las campañas publicitarias y políticas con mensajes del tipo “Especialistas en ti” ó “Centrados en ti”: te hacen sentir como si fueras “especial”, pero eres un número más. En este caso, uno más de los millones de perfiles de las redes sociales. Solo, con tus “seguidores” o “agregados de amistad”.
Es significativo el cambio en el léxico: donde antes se hablaba de “comunidades” (“comunidad del Software Libre”, “comunidad de Debian”, …), ahora hay “seguidores” o “agregados”. Lo que define a un participante en una red social es su perfil y sus conexiones: tener más o menos seguidores, estar más o mejor conectado. Cuando lo que define a un participante en un foro o en una lista de correo es, simplemente, su participación en la “comunidad”. Por mucho que se denominen “redes sociales”, su propia configuración fundamental fomenta el perfil -> el individuo -> el individualismo.
SPAM e infoxicación
Una de las peores consecuencias de las “redes sociales” es en relación al SPAM. En el apartado de la definición de Spam en las redes sociales de Wikipedia, apenas hay un par de ejemplos: uno cogido por los pelos y otro referido a “MSN Hotmail” (¿es Hotmail una red social?. Curioso… como se ve, en “red social” cabe cualquier cosa, si en un momento dado interesa). Esto no es casualidad: de hecho, en las “redes sociales” no hay SPAM. ¡Albricias!. No tan rápido: no hay SPAM porque están configuradas para que no quepa la definición de SPAM.
(De hecho, el propio apartado de “Spam en las redes sociales” de la Wikipedia empieza diciendo “Es una nueva forma de correo basura…”. ¿Correo?. ¿Pero no estábamos hablando de “redes sociales”?. Pero, claro, el SPAM y la basura se relacionan automáticamente con el correo, no con las “redes sociales”).
Ateniéndonos a la definición de SPAM: “mensajes no solicitados… habitualmente de tipo publicitario, pero NO necesariamente”; lo primero que hay que tener claro es eso de “no solicitados”. En general, cuando das tu dirección de correo se sobreentiende implícitamente, por el contexto, en qué tipo de correos estás interesado y, por lo tanto, qué tipo de correos estás solicitando. En una lista de correo esto es explícito.
En una “red social”, al no haber tema, interés o contexto asociado, al establecer un enlace con otro nodo (seguidor, agregado…) se admiten, implicitamente, todos los mensajes, por lo que no hay posibilidad de calificar algo como “mensaje no solicitado” o SPAM. Afinando, se puede analizar otros muchos detalles que matizan esto (agregación simétrica o no, mensajes a un conjunto de destinatarios, filtros automáticos como los de Facebook, “redes sociales” verticales, etc), pero en general los participantes de las “redes sociales” emiten en público, o al menos a todos sus contactos, por lo que establecer un enlace con otro nodo significa que te vas a tragar todos sus mensajes, todos sus shares, sean de la temática que sean.
Lo que debía ser un filtro (la “capa social”) de la información, como forma de, entre otras cosas, reducir el grado de infoxicación, se convierte, en su encarnación de “redes sociales”, en todo lo contrario.
Este problema se pone de manifiesto en las loas con que se recibió el invento de los “círculos” de Google+. Se estaba reconociendo que se necesitaba clasificar (tematizar) los mensajes. La solución, como parche de algo (las “redes sociales”) que no están pensadas para ello, es patético: que yo clasifique a alguien en mi círculo “bicicleta” no impide que me lleguen de él mensajes sobre “fútbol”. Que me aparecerán clasificados en el círculo “bicicleta”. El agrupamiento propuesto en los círculos de Google+ por “tipo de relación” (familia, amigos, compañeros de trabajo, etc) es tremendamente limitante y no soluciona este problema del SPAM. (He visto un artículo muy interesante sobre bicicletas. ¿Con quien lo comparto?. ¿Con la familia?, ¿con los amigos?, ¿con los compañeros de trabajo?, ¿con todos mis followers?. No, lo ideal sería compartirlo en un ágora en el que los asistentes esperen ese tipo de comparticiones: una lista de correo temática, un foro, un blog temático o al menos etiquetado, … cualquier sitio en dónde implícitamente se diga: “aquí se habla sobre bicicletas”).
No. En las “redes sociales” no hay SPAM, porque nada es SPAM. O todo es SPAM, según se mire. Compárese con un foro, una lista de correo, una comunidad, creada en torno a un tema y en donde está claro que se espera (solicita); y qué no se espera, y por lo tanto es SPAM.
Esta claro que el análisis nunca se hace en estos términos, y en lugar de decir SPAM se dice “comunicación”. Por ejemplo, en donde esta infografía se titula Cómo ayudan las redes sociales en la (estrategia) de comunicación, yo leo “Cómo spamear sin que lo parezca, gracias a las redes sociales”.
Para dinosaurios: lo que en Usenet se denominaría “crossposting salvaje” ahora se llama “estrategia de comunicación”.
(Voy leyendo y buscando información en torno a las “redes sociales” según voy escribiendo, y descubro que, como figura en mi cita de cabecera, “Todo está dicho…”: en esta noticia sobre el twitter de Rajoy leo que ya Julio Alonso definía a los ‘social media manager’ como ‘spammer de la redes sociales’. Me gustaría encontrar el contexto de la cita original).
pseudo-comunidades
En una “red social” pueden surgir, con posterioridad, agrupaciones de nodos alrededor de un tema o interés. Se crean así cierta especie de “comunidades”. Esto se consigue de dos maneras: asegurándose de que todos los nodos están conectados entre sí; o creando un perfil “ficticio” o “corporativo”, a modo de “alias”, que no corresponde a ninguna persona real, si no al tema de interés bajo el que aparece la información en la que el resto de perfiles están interesados (práctica habitual en Facebook).
El primer caso es un remedo de los correos con el campo CC cargado de direcciones. Ineficiente y dado a problemas (altas y bajas de la comunidad, por ejemplo). (En el caso del correo se solucionó inventando las listas de correo).
Y el segundo caso revela, más que las posibilidades de las “redes sociales”, sus limitaciones; la necesidad de aglutinar la información en torno a un tema; y la tendencia de los usuarios a usar una herramienta para todo, aún cuando no sean las herramientas apropiadas y ese modo de uso esté desaconsejado por los propios promotores de las “redes sociales” (Randi Zuckerberg: El anonimato debe desaparecer de Internet ; Google+ suspende cuentas de usuarios que usan nombres falsos).
Estas “pseudo-comunidades” también pueden aparecer como “pseudo-páginas” o “pseudo-blogs”. Lo que caracteriza en suma a todas ellas es una pretensión de publicar cierta información, más o menos estructurada, y/o generar un debate en torno a ella, y que para eso se usa una herramienta no adecuada para ello: las “redes sociales”. Lo que antes se hacía con un blog, un foro, una lista de correo tipo newsletter, ahora se hace en una “red social”, perdiendo por el camino distintas posibilidades como la gestión de la subscripción, la elección del programa cliente, etc, (RSS, cliente de correo, …) y no ganando NADA a cambio.
Un ejemplo: en esta entrada de blog se admira la recopilación de una página en Facebook… cuando la propia entrada de blog hace una mejor recopilación: más estructurada y accesible.
“En Internet nadie sabe que eres un perro”
Relacionado con lo anterior, en las “redes sociales” se pierde la posibilidad de participación al margen de quien eres. Ahora eres un “perfil”, y por lo tanto, un individuo (o individua) concreto. Donde antes se decía que en Internet nadie sabe que eres un perro, ahora existe la identidad digital, piedra angular de las “redes sociales”. Para participar en un foro o en una lista de correo lo único que necesitabas (necesitas) es un “alias” y una dirección de correo y ya puedes participar en igualdad de condiciones con respecto a los demás. Luego venia la gestión de la reputación digital, de la que acertadamente se decía que sólo se podía perder: todo el mundo partía de la misma. Ahora, tu reputación digital está unida a tu identidad digital, y esta, más pronto que tarde, a tu identidad real. Una consecuencia: no todo el mundo parte de la misma reputación.
Es cierto que el anonimato que daba el que “nadie supiera que eras un perro” podía dar problemas de seguridad, suplantación, etc, y, desde el punto de vista mercantil, dificultad en segmentar, personalizar, etc. Pero hay que darse cuenta también de sus ventajas, para no caer en el error de asumirlo como mero paso prevío histórico que desemboca en la identidad digital con nombre y apellidos de las “redes sociales”, como nos quieren hacer creer quien está interesado en ello (ver enlaces del apartado anterior).
Esta limitación de las “redes sociales” se esta viendo en el hecho de que ya hay quien empieza a crearse varios perfiles. Por ejemplo, de un comentario en la noticia 9 de cada 10 empresas busca a sus candidatos en redes sociales | The Inquirer ES
Lo mejor es tener un perfil sin tu nombre y apellidos reales y, obviamente, vinculado a un email que no des en las entrevistas.
Amigos míos van más allá y tienen 2 perfiles, el “oficial” y el habitual. El primero es para que los dptos. de RR.HH. les encuentren y se queden satisfechos, no veas la santidad que despiden ahí 
Una cosa era participar en distintos foros con distintos alias correspondientes a distintas facetas o intereses: uno podía ser alias1 en un foro de perros y alias2 en un foro de cine, y nadie saber (porque no hay ningún interes en saberlo) que detrás está la misma persona. Pero tener dos (o más, ya puestos) perfiles en la misma “red social” cuando el “perfil”, la “identidad digital”, es el fundamento, es absurdo. En cuanto surge la necesidad de forzar las “redes sociales” hasta el punto de pervertir su propio fundamento (el “perfil”), nos deberíamos empezar a preguntar por la conveniencia de las propias “redes sociales”.
Todo esto está relacionado con el anteriormente referido uso de las “redes sociales” como en la vida real (”…compartir tu vida con las personas que conoces.”, “Comparte en la Web como en la vida real.”), cuando precisamente una de las cosas más interesantes de Internet era poder hacer lo que NO se puede hacer en la vida real: deshacerte de los condicionantes y trabas personales y circunstanciales; poder colaborar, compartir, comunicarse, crear con otros, en igualdad de condiciones, sin más intermediación, sin necesidad de crearte un perfil, sin necesidad de seguir o agregar a nadie, sin necesidad de conocerlos previamente. Poder ser un “perro”, o cualquier otra cosa. Si Linus Torvalds hubiese compartido como en la vida real su creación, aún estaría muerto de asco en Helsinki.
Cuando se crean las “redes sociales” como “proyección” de la vida real, pero revolucionada por las capacidades de Internet (velocidad y capacidad), ¿qué tenemos?: Las redes sociales hacen perder el pudor. Titular que revela el perjuicio de las redes sociales si lo reformulamos como: “Con pudor, no puedes participar en las redes sociales”. El subtítulo dice que “Internet ha cambiado el concepto de intimidad entre los menores”. ¿Se les ha dejado otra opción?. No, desde el momento en que se vende que comunicación = Internet = “redes sociales” = “perfil personal” -> para comunicarte te tienes que desnudar. La solución está en romper la segunda igualdad.
Una red social para gobernarlos a todos
Las “redes sociales” se están convirtiendo en el agujero negro que está succionando todo Internet. Se busca la identificación “Internet = redes sociales”, como en otras ocasiones se ha buscado la identificación “informática = Windows”, de manera que estar en Internet implica estar en las “redes sociales” y si no estás en las “redes sociales” no estás en Internet. Las “redes sociales” son el futuro de Internet. Y es un cambio radical, no un añadido. Te guste o no. (Ver en esta presentación de Paul Adams, el inventor de los círculos de Google+, las diapositivas 17 y 18.)
It’s not an add-on to the web as we know it today. It’s a fundamental change, a re-architecture, and in hindsight its evolution is obvious. … Whether you like it or not.
No es un añadido a la web como ahora lo conocemos. Es un cambio fundamental, una re-arquitectura, y en retrospectiva su evolución es obvia. … Te guste o no.
Se han apropiado de ciertos aspectos de la jerga “web 2.0”, en el sentido de que la facilitación de la participación del usuario ahora parece algo exclusivo de las “redes sociales”, de la misma manera que la “web 2.0” se apropió de la intencionalidad original de la Web (ver comentario de Tim Berners-Lee sobre la web 2.0 referenciado en Wikipedia. La web, desde su misma concepción, era “facilitación” y “participación”. No hacía falta el 2.0. Ni las “redes sociales”.).
Por ejemplo, en este artículo: ¿Qué oportunidades nos dan las redes sociales?, citando un estudio de Duncan Watts (citado también en la anterior presentación de Paul Adams) dice:
Según entraba en la web un participante, se le presentaba al azar una versión social de la web o una no social. En la social cada canción venía acompañada de cuánta gente la había bajado ya a su ordenador.
Un número al lado de cada canción. ¿Dónde está ahí la “red social”?. No hay nodos, no hay enlaces, no hay grafo. Ese número, acaso, es el add-on que Paul Adams dice que no van a ser las “redes sociales”. Se cuestiona esa “capa social”, ese añadido, como forma imperfecta de “red social” (a lo que hay que llegar es al “perfil”); pero por otro lado se le llama “red social”, para distinguirlo de otros añadidos obsoletos: si eso es una red social, una lista de correo que informe de los que más envíos hacen (para saber a quien leer más atentamente, por ejemplo), también es una “red social”.
Pero no: sólo es “red social” lo que interesa, lo que culmina, antes o después, con los usuarios haciéndose un “perfil”.
Todos estos problemas (y más) y sin aportar nada al mundo real. ¿Nada?. ¿Y las “revoluciones Twitter”?. ¿Y las “revueltas BlackBerry”?.
Vende, vende, ¡ VENDE !
El mercantilismo siempre ha sido una amenaza para lo que supone Internet, en el sentido de querer monetizar hasta lo inmonetizable (el caso más claro es con los millones de perdidas por las descargas; o la burbuja “.com”), y a los medios de (in)formación siempre les ha interesado vender. Hacer negocio. Hay quien dice que no les interesa otra cosa… Todo se aúna en unas herramientas en las que las empresas han entrado a saco, en un paraiso de millones de consumidores perfectamente identificados por sus perfiles, con datos a su disposición, relaciones, estados, etc. La segmentación de mercados nunca fue tan fácil y productiva. Un usuario quiere compartir unas fotos con su familia, y la única opción que le ofrecen es la entrada a una especie de hipermercado global (las “redes sociales”) en el que tiene que dar sus datos en la puerta. Oferta apoyada por unos medios de (in)formación que hacen de las “redes sociales” etiqueta de hechos noticiables (si no, lo serían menos y no venderían). Donde antes la palabra mágica era “Internet”, ahora es “redes sociales”. El marketing opera para convencerte de que lo que necesitas es precisamente aquello con lo que otros ganan dinero. Y en todo el tema de las “redes sociales” hay mucho de esto.
(Mientras redacto me encuentro con este enlace: “Un periodista vale hoy su número de followers“. El clásico “Tanto(s seguidores) tienes, tanto (informativamente) vales”.)
¿“Revoluciones Twitter”?. ¿“Revueltas BlackBerry”?. Algunos de los primeros acampados de Sol se juntaron vía SMS, Anonymous surge en un foro, las “revueltas BlackBerry” tienen que ver más con la criptografía que con un gadget particular, Wikileaks no se fundamenta en ningún tipo de “red social”, … y nadie habla de la “acampada SMS”, los “ataques foro” o las “revueltas criptográficas”. Sí, definitivamente suena mejor “Revoluciones Twitter”. Y vende periódicos. Y consiguen que parezca que para llegar a la “revolución” haya que pasar por Twitter…
Expresado de otra forma: En realidad, los manifestantes están en la calle, no en las redes sociales.. Y si necesitan comunicarse, usarán tfnos, móviles, SMS, Internet, redes sociales o tam-tam. Lo contraproducente y ridículo es creerse todo el hype en torno a esas trampa para langostas con tus amigos como cebo, en las que TÚ (tu perfil) eres el producto, y usarlas como herramientas para las que no están concebidas; existiendo, como existen, herramientas más apropiadas. Porque, ¿hay herramientas, no?.
Falta de herramientas
Tal y como se cuenta en el libro Rebel Code: Linux and the Open Source Revolution (según creo recordar: lo leí hace más de 8 años), Internet y el Software Libre son padre e hijo, uno del otro. Sin Internet no hubiese sido posible el Software Libre y sin este no hubiese sido posible el primero. No es algo sabido y mucho menos aceptado o asumido. De hecho, sospecho que la mayoría de los internautas tendrán quizá la idea de que es Microsoft el que más ha hecho por Internet, sin conocer que Microsoft llegó a Internet tarde y mal. Pero, bueno, que la realidad no estropee el titular: Microsoft inventó la informática e Internet. Vale. No voy a tratar ahora la falsedad de ese titular. Para el tema de esta entrada, me interesa la segunda parte…
Y es que ahora, después de cargarse la paternidad Software Libre -> Internet, van a cargarse la otra relación: la de que gracias a Internet y sus herramientas ha sido posible el Software Libre.
Ya hemos visto que para defender la utilidad y necesidad de las “redes sociales” se apela a:
- Es como la vida real
- Hay mucha gente (todo el mundo)
- Es muy fácil
Y si no tenemos suficiente llegamos al argumento definitivo:
- No hay otras herramientas, o son obsoletas, o son muy difíciles de utilizar.
Pero el hecho es que existen herramientas que se han venido usando desde hace años para comunicarse y crear algo del tamaño, complejidad y transcendencia del Software Libre: correo, listas de correo, foros, wikis, gestores de errores, etc. Es decir, no hizo falta de las “redes sociales” para comunicarse, compartir y crear el Software Libre, y negar la existencia de esas herramientas es como negar la paternidad Internet -> Software Libre. ¿Cómo si no se han comunicado miles de desarrolladores y usuarios a lo largo de 20 años?. Sí, existen herramientas.
Pero si conseguimos reconocer su existencia, el siguiente paso es cuestionarse su idoneidad: obsoletas, o limitadas o de una dificultad técnica insuperable. Lo cierto es que se acude a estos argumentos más como último recurso racionalizador que como razonamiento válido: el común de los usuarios simplemente no conoce la existencia de muchas de esas herramientas o no sabe cómo usarlas porque nadie les ha enseñado, no por su dificultad técnica. Se les dice que son “nativos digitales” y que, por lo tanto, lo que usan es lo que hay; y que lo que hay, es lo que usan. Y que eso está bien. Cuando en realidad son nativos de un país en el que se ha borrado todo rastro de historia. No saben que son nativos de un país llamado septiembre eterno, en el que nadie quiere o puede mostrarles toda la historia, todas las opciones, y que por lo tanto cogen lo primero (y a este paso, único) que se les ofrece: las “redes sociales”.
De alguna manera, como ocurre en la historia de los monos, los plátanos y la ducha fría, los nuevos monos (nativos digitales) apalizan con entusiasmo (usan las “redes sociales”) sin plantearse nada, ni el origen ni las razones que hay detrás: «No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así».
¿Son realmente obsoletas o limitadas o muy complejas técnicamente las herramientas existentes?. Si fuese así, los desarrolladores serían los perfectos masocas: teniendo la capacidad de desarrollar otras herramientas, se empeñan en usar el correo, las listas de correo, etc. Aún hoy. Tiene que haber alguna otra razón…
Yo creo que una de las razones es que saben que cada grado de complejidad técnica va sumando nuevos problemas, y que llegado a cierto punto no hay ninguna solución técnica automática que pueda sustituir a cierta “educación”, a cierta “nettiqueta”. Y cuando se intenta se acaba, paradógicamente, con gruesos manuales sobre cómo darse de alta, de baja, cómo gestionar la privacidad, etc. Eso, y basar su comunicación en protocolos y “experiencia de usuario” libres y replicables.
Para decir que “no hay otras herramientas” que las “redes sociales”, primero hay que conocer y saber usar las existentes y, a partir de ahí, plantear sus carencias y limitaciones. Y posibles soluciones. Pero es más fácil, ante la extensión que van tomando las “redes sociales”, plantear sus homólogos libres (indenti.ca, elgg.org) o caer en el second-system effect (Kune)
Efecto red o efecto “bar de moda”
¿Cómo se ha llegado a esto?. ¿Es que realmente no sirven de nada?. Cuando hablas con o lees a algún fanboy de las “redes sociales”, según avanza la conversación la probabilidad de que surja el mantra “lo mejor de las redes sociales son las personas” tiende a uno. Es una consecuencia de lo que se conoce como efecto red cuantas más personas lo utilizan, más ventajas tiene su uso. Yo, en el caso de las “redes sociales”, prefiero reformularlo como el “efecto bar/discoteca de moda”: un bar sucio, maloliente, con mala música y peor servicio, pero al que hay que ir… porque va todo el mundo. “Dónde va Vicente, donde va la gente”. Hay ejemplos claros de esto, como el mayor uso de Twitter frente a identi.ca, a pesar de que las características de esta última sean superiores. Por la propia naturaleza de las “redes sociales” no se suelen hacer este tipo de comparativas (¿¡ Estás tonto !?. Hay que usar Twitter, por supuesto. Es lo que usa todo el mundo. Salvo algún colgao como RMS). Pero cuando alguien las hace, no he visto nadie que describa ninguna característica intrínseca a Twitter que lo haga superior a identi.ca. Al contrario. Efecto “bar de moda”.
¿Son las personas lo mejor de las “redes sociales” o lo único bueno?
Lo curioso es que este efecto tiene su punto de saturación, y cuando se percibe cierta falta de exclusividad o utilidad por masificación, se empieza a plantear el abandono o su menor uso. En paralelo pueden surgir nuevas “redes sociales” a las que habrá que acudir velozmente para tener más oportunidades de ser “nodo central”. Pues esta es otra de las características de la expansión de las “redes sociales”: gurús de medio pelo (o de pelo entero) que arrastran a su camarilla de usuarios, reformulando cierto argumento de autoridad y, de paso, el ego del gurú. Hoy, ante la incapacidad de unos y otros de abstraerse a la atracción de las redes sociales; unos, los “nativos digitales”, por ignorancia y pura necesidad de pertenencia al grupo, otros, los “gurus”, por el riesgo de perdida de estatus; parece necesaria cierta renuncia pública a ellas. Ya me ha ocurrido 2 ó 3 veces ver como alguien respira aliviado cuando me pregunta (gurú de cuarto pelo): “Oye, ¿esto de f—— o de T—— … ?”; y yo les respondo (con unas palabras u otras) “Yo no uso esa mierda”.
Conclusión
(Aparte de la obvia de ser un gurú de cuarto pelo sin el tiempo ni las ganas (o el dinero para pagarse un community manager) de conseguir la influencia en las “redes sociales” que por derecho le corresponde, y que por eso va ladrando su rencor por las esquinas de su blog) …
¿Estoy equivocado?. ¿Se me escapa algo?. Es posible. Pero quien quiera sacarme de mi error tendrá que argumentar algo más que “Lo usa todo el mundo”, “Te enteras de un montón de cosas”, “Es lo que hay que usar ahora para llegar a la gente”, etc. Mi renuncia y mi denuncia está reflexionada y argumentada, y sin necesidad de entrar en otros problemas más conocidos y publicados (privacidad, cloud computing, etc). No renuncio a la comunicación, ni a la información, ni al establecimiento de autenticas redes entre personas (que de una manera u otra siempre se establecen). Renuncio (y denuncio) a esas herramientas porque creo que son perjudiciales desde su mismo fundamento.
Así pues…

…ni en ninguna otra “red social” (más allá del registro defensivo anti-cybersquatting).
Hoy, cuando más falta hace compartir, comunicar, coordinar… me pregunto, como se pregunta el fundador de 4chan respecto al anonimato, cómo hubiera sido el mundo si hubieramos hecho esto bien.