Otoño al sol
Llego Octubre y mi pueblo huele a otoño.
Huele a hojas secas, a pimientos asados.
Olor de Octubre y tú, pequeña Lara, tienes ya seis meses. ¡Y como hueles a otoño!.
Ya se me había olvidado como erás recién parida y al mirar tus fotos me he sorprendido de no recordarte, ¡como pasa el tiempo!.
El verano se nos marcho estando debajo el pino en la piscina. Aire puro para ti y viento cálido para mi.
El otoño ha llegado y nos ha encontrado paseando por el parque, sentandonos al sol como las lagartijas al pie de los muros.
Eres preciosa por dentro y no se cansa una de decírtelo. Una mamá, asombrada de su propia maternidad y que no hace más que buscar tus ojos para encontrarse contigo, en esa línea en que cada ser se encuentra con su aquel.
Asombrada, porque despiertas sentimientos que jamás pensé que estuviesen ahí y ahí están. E ilusionada, por poder, verte crecer día a día.
Lo aceptó así y lo decido así. Y que así sea, niña mía…todos los otoños rojizos y amarillos sentadas al sol para poder oler el aire.
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