Month of March , 2005

No están maduras. De zorras y pollos.

Por jotarp el Vie, 2005/03/04 - 11:15. en

Cada día lo tengo más claro: son zorras. Son zorras hablando de uvas que no han probado.

Cada vez hay más información sobre el software libre. Sobre esa cosa que se llama Linux. Y se habla y se discute y se comenta. A veces incluso se entra en detalles como su relación con la enseñanza. Y una y otra vez surgen voces, noticias y opiniones que dudan o cuestionan la viabilidad o idoneidad del software libre: que si hay que ser neutro en la elección del software, que si sólo hay que evaluar el aspecto técnico, que si no todo puede ser gratis y en la promoción del software libre hay mucho fundamentalismo, etc, etc, etc.

Luego hay quien en repuesta a esas dudas muchas veces convertidas en ataques directos, escribe fábulas, un poco complicadas para mi gusto. Sobretodo cuando las hay ya escritas que explican por completo todo esto: como la de la zorra que no alcanzaba las uvas y decía que no estaban maduras, hay quien pone una y mil pegas al software libre. Y cuando el interesado no pone pegas, siempre hay alguna zorra cerca para decir “no están maduras“. Y entonces se convierte en FUD. Y con subir a la parra no me refiero al aspecto técnico, aunque también. Me refiero principalmente al hecho de COMPRENDER de qué se habla cuando se dice “software libre”. Hay quien no comprende lo que significa “software libre” ni quiere entenderlo. Porque tiene algo que perder o cree tener algo que perder (las zorras) o tiene a alguien al lado que le dice “No te subas ahí que te vas a hacer daño. Y además no están maduras, polluelo“.

¿Cómo decir esto sin que parezca un insulto?. Imaginemos la estampa: uno (¿una ardilla?) subido a la parra, inflándose de uvas dulces y maduras, y, en el suelo, unas pocas zorras sobre pequeños pedestales y un montón de pollos en el suelo, muchos de ellos enfangados hasta la cintura, alimentados por las zorras con lo que estas les quieren dar. Y tu les dices “¿Por qué no subís aquí?”. Y te dicen “No, no. Que puedo hacerme daño y además no están maduras”. Y la ardilla mira la escalera apoyada en la parra y, esta, repleta de uvas maduras y… repite la pregunta. Y la repite y la repite y la repite. Hasta que se cansa y se frustra y piensa: “¡Ay, estos pollos con cerebro de pollo y estas zorras interesadas, en sus pequeñas cumbres rodeadas de fango!”

Estoy cansado. Estoy harto de zorras y pollos.