Enlaces y PageRank
Hubo un tiempo en que los enlaces eran enlaces. Una manera de ampliar información, de viajar de texto en texto. Era el hipertexto. Era la web.
Pero la web creció y se hizo tedioso ir saltando de enlace en enlace. Surgieron los buscadores y poco después “El Buscador”: Google y su PageRank. Se les ocurrió a los creadores de Google que los enlaces bien podian servir como votos. Un enlace a una página, un voto. A más votos, más visibilidad. Sin votos, eres invisible.
Más tarde surgieron los blogs, como versión moderna de las “Páginas personales”. Los blogs es el lugar perfecto donde poner enlaces… y también dónde dejar claro que cada uno tiene su ego. Frecuentemente un blog pretende ser leido. Ser visible.
Y así llegamos a que los enlaces no son enlaces, sino votos, la mayor parte de las veces positivos, a veces negativos, que alguna vez sirven para ampliar información. Y que hay que cuidarse muy bien de a que ego se vota, o a que ego se señala con el dedo.
Si, por otro lado, el enlace se pone en otra página (blog) apuntando a la tuya, el voto adquiere categoría de crimen. Parece como si el pinchar en un enlace ya no fuese optativo, si no obligatorio. Y como muchos blogs tienen publicidad (ingresos), poner un enlace es algo así como robar. Y si no tienes publicidad, poner un enlace en otro sitio a tu página-blog es como masturbarse en casa ajena. No llega a crimen, pero está feo.
Era más sencillo cuando un enlace era un enlace.
Soluciones vistas: enlazar la Wikipedia, a modo de tierra de nadie; o una búsqueda en Google… o a la caché de Google. Así, quien más ha favorecido la clasificación de las páginas, ofrece la manera de evitar los votos que se usan para esa clasificación.
Esta entrada no tiene ningún enlace, por supuesto. 
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