«La brecha digital no se define por el acceso o no acceso a Internet: se define por la capacidad de manipulación de la tecnología, o por la inevitabilidad de usar las cosas tal y como a uno se las dan.»
internet
«Utilizando estos ordenadores, software y conexiones no sólo leemos textos sino que hacemos política. Cuando nació la democracia en el siglo V antes de Cristo, el ágora era el lugar donde los ciudadanos intercambiaban información verbal para hacer política. Posteriormente se utilizaron los textos, máxime a partir del nacimiento de la imprenta, mientras que hoy en día además de utilizar el verbo oral en las plazas y los textos escritos en soporte papel, hacemos política usando las redes mediante contenido audiovisual y texto escrito. Hemos ido acumulando canales.
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Pero no queda aquí lo interesante. El Consejo General del Poder Judicial, esto es, uno de los tres poderes de nuestro Estado, tiene cuenta en Twitter. También la tienen el Cuerpo Nacional de Policía de España y la Secretaría de Estado de Comunicación del Ministerio de la Presidencia bajo el nombre de usuario La Moncloa. Lo que se desconoce es qué ley contempla la autorización para que se sometan mediante un click a los términos y condiciones legales de webs pertenecientes a empresas extranjeras, que se rigen bajo las leyes y en la jurisdicción de la nacionalidad de tales empresas. Que se someta a tales términos y condiciones un ciudadano es explicable, pero que sin ninguna autorización legal lo haga nada menos que el poder judicial de un país, su cuerpo de policía o el representante del presidente de gobierno, implica que el problema no es sólo de ejercicio de derechos fundamentales sino también de potestades soberanas, sin perjuicio de la falta de reflexión que tales órganos públicos han demostrado.»
Entrevista a Margarita Padilla, hacker y autora de El kit de la lucha en Internet (Traficantes de Sueños)
«Necesitamos otra lógica, otra cultura política.
¿Podría ser la de los movimientos sociales?
No del todo, por eso digo que estamos en un impasse. Modestamente, he participado y participo en movimientos sociales y veo que sus formas de organización sólo funcionan en condiciones de simplicidad. Por ejemplo, la asamblea. Las asambleas funcionan muy bien cuando se autoorganizan personas que comparten una misma escala de valores, una misma experiencia y una misma cultura. Es una forma de organización muy potente surgidas en otras condiciones históricas y sociales y en otras utopías.
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Si estás de acuerdo con la libertad de expresión, alguien puede llevarte la contraria. Si participas en una asamblea horizontal, quizá no se haga lo que tú quieres. Pero estás contribuyendo a una lógica y una cultura superior. Pues con la red pasa igual: es una lógica y una cultura superior, aunque pueda revertirte algo que no te guste. La lógica de poder y control, que define la política de los políticos, es lo que amenaza con echar a perder el mundo.»
«Manual para juzgar mis palabras. Y las de todo el mundo.
Trata a las personas como si fuesen lo que deberían ser, y así las ayudarás a convertirse en aquello de lo que son capaces.
Dicho de otro modo, es más útil, más productivo, más eficiente, y al final, más correcto, asumir lo mejor respecto de nuestro interlocutor. Lo mejor, claro está, que sea compatible con los datos .
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Tras leer un texto o escuchar una alocución, de todos los posibles juicios y adjudicaciones de intenciones al autor que son compatibles con los datos que tienes, los más benévolos son los más eficientes, los que van a conseguir más efectos positivos en ti, en tu interlocutor, y en el mundo en general, y los que mayores probabilidades tienen de ser correctos.
Un poco más resumido:
Piensa bien y acertarás.
»
La gente se queja de que los ordenadores e internet les someten a flujos de información excesivos a los que no pueden sustraerse. Internet nos vuelve tontos, señora. Pero la ironía es enorme, porque la situación es exactamente la contraria. El ordenador e internet es el único ámbito en el que podemos controlar por completo el flujo de información, en el que podemos abrir y cerrar el grifo a voluntad. En cualquier otro ámbito, no:
Si voy por la calle, no puedo descolgar los carteles publicitarios de las paredes o de las marquesinas. Si conduzco, no puedo dejar de atender a todas las señales, vehículos y peatones que aparecen por delante, por detrás y por los lados. Si veo la televisión y escucho la radio, no puedo saltar los anuncios. Como máximo, dejar de prestarles atención hasta que terminan. Si compro un periódico buscando un tema, no puedo escribir la palabra que me interesa en una caja de búsqueda y desechar todo lo demás.La emergencia de la blogsfera no hará esperar sus consecuencias políticas. Manila en 2001, Madrid en 2004 o París en 20057 son la piedra de toque de un nuevo tipo de movilización de masas que no necesita de partidos, nace de la deliberación espontánea en Internet y se moviliza usando teléfonos móviles que calcan en sus agendas el punto fino de la red social real.
Bajo la arquitectura distribuida de las nuevas formas de comunicación se escondía una estructura nueva de poder basada en la deliberación más que en la decisión, en la agregación espontánea de acciones individuales antes que en la votación colectiva. Se teoriza entonces la plurarquía8 y lo que Juan Urrutia había llamado, en un ensayo de 20019, la lógica de la abundancia.
«Un aspecto relevante de estos orígenes, que fueron en el ámbito universitario y no militar, como erróneamente tiende a afirmarse, fue su vinculación con las dinámicas del trabajo científico.
Internet, creado por un grupo de expertos, denominados entre ellos hackers, defensores de los valores de la distribución del conocimiento científico –abierto, compartido, revisable y jerarquizado por meritocracia– y de la contracultura, se funda sobre esos principios. La Red se creó para compartir, cooperar y crear conocimiento de manera colaborativa a partir del libre acceso a la información. Unos valores que proceden del entorno universitario en el que se desenvuelven: “Este parentesco con el modelo académico de investigación no es accidental: la transparencia puede considerarse un legado que los hackers han recibido de la universidad” ( La ética del hacker y el espíritu de la era de la información, Pekka Himanen).
Fue Steven Levy (que en el libro Hackers. Heroes of the computer revolution presentaba el mundo de estos geniales pioneros) quien advirtió que existía “una filosofía común que parecía ligada a la lógica de los ordenadores. Era la filosofía de compartir, de la apertura, la descentralización […]”. Y todo ello para un fin: “Mejorar las máquinas y mejorar el mundo”. Era la Ética Hacker.»
La idea detrás de Verte es construir relaciones desintermediadas entre productores y consumidores. Como resultado, no sólo tenemos mayor conocimiento sobre lo que compramos, sino accedemos a mejores productos y a mejores precios a través de la compra en grupo.
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La manera de formar parte del grupo es apuntarse a la lista de correo %u2013actualmente cuenta con 25 suscriptores%u2013 a través del siguiente formulario.
«El informe de Le Monde pronostica que cada vez habrá más gente pidiendo asistencia para desonectarse. No es un fenómeno de masas, sino más bien una tendencia minoritaria que involucra más bien a los sectores más acomodados. “Algunos tienen el poder para desconectarse y otros, el deber de permanecer conectados”, dice el sociólogo Francis Jauréguiberry, que investiga el tema. Los “pobres” de la tecnología son los que no pueden eludir la responsabilidad de responder de inmediato un correo electrónico o un mensaje de texto. Los nuevos ricos, por el contrario, son aquellos que tienen la posibilidad de filtrar e instaurar distancia respecto a esta interpelación. Lo mismo, dice Jauréguiberry, pasó con la televisión: el sobreconsumo es cosa de las clases populares.
¿Desconectarse es un lujo?»
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Filtrar. Esa es la clave. Y en el filtrado únicamente “social” se corre el riesgo de quedarte en la misma “clase popular” de la que provienes.
